Soy Erwan. Tengo el taller en Murcia y un canal donde enseño el proceso entero: lo que voy aprendiendo, lo que se me rompe y lo que cuesta de verdad cada pieza. Los errores también, que suelen ser los vídeos que más me piden.
Como casi todo el mundo: una máquina, muchas ganas de trastear y ni idea de nada. Hoy hay tres funcionando a la vez, cientos de horas de impresión encima y una cámara grabando lo que pasa dentro del taller.
Lo hago todo yo: diseño en Fusion 360, imprimo, arreglo lo que se rompe, grabo y edito. Por eso en los vídeos no hay teoría de manual. Hay los ajustes que he probado, los que me funcionaron y los que me hicieron perder una tarde.
Y hay una parte que casi nadie enseña: las cuentas. Cuánto sale una pieza, qué margen queda y cuánto cobré de menos hasta que me senté a calcularlo. De ahí salió la calculadora.
Estoy estudiando Ingeniería Electrónica y se me nota en cómo trasteo: mido tolerancias, doy los ajustes con números y explico por qué funciona algo, no solo qué botón hay que pulsar. Si un ajuste me ha salido de probar veinte veces, digo las veinte.
Esto no es solo un hobby: estoy montando un negocio con ello y lo cuento mientras pasa. Qué cuesta una pieza de verdad, qué queda después de restarlo todo y en qué me he equivocado cobrando. Con los números en pantalla, no de oídas.
Cuando una máquina se rompe la abro yo, con la cámara puesta. Cambié la cama y la placa de mi P2S y seguía sin calentar: ese vídeo también está subido, sin final feliz. De esos se aprende más que de los que salen a la primera.
A una impresora le meto cientos de horas antes de opinar. Las dos Bambu Lab las compré yo; la Elegoo me la cedieron para probarla y lo pone en su review. Trabajo con marcas cuando el producto me convence, y cuando lo hago se avisa. Lo que no se negocia es lo que opino.